La Iglesia fue fundada por Cristo y Él la dejó a cargo de los Apóstoles, quienes estaban al mando de uno de ellos: Pedro. El Papa y los Obispos son los sucesores de los Apóstoles y tienen la misma autoridad en la Iglesia que la que tuvieron los Apóstoles en su tiempo. Este poder fue entregado directamente por Jesús a los Apóstoles, asistidos por el Espíritu Santo, y por lo tanto es entregado directamente al Papa y los Obispos. Por eso la Iglesia es considerada APOSTÓLICA y también porque guarda y transmite las enseñanzas que los Apóstoles oyeron de Jesús.
Pero también los sacerdotes y laicos participan de la Iglesia y su relación con los Apóstoles. Todos pertenecemos al pueblo de Dios, que recibe la relación con los Apóstoles y con Cristo, en el Espíritu Santo.
